3 guayaquileños que no se detienen y marcan una diferencia en el ambiente

Foto portada: Mingas por el Mar

Hoy estoy en busca de historias motivantes que ayuden a recordar que los ecuatorianos somos muchísimo más que la violencia y el oportunismo manifestados estos días, luego de la eliminación de los subsidios a combustibles.

En mi recorrido por Guayaquil descubriendo los lugares naturales más interesantes dentro y fuera de la ciudad, me di cuenta de tres problemas graves ocurriendo en la ciudad: 1) la basura presente en todos los cuerpos de agua, esteros o playas, 2) la expansión de la mancha urbana que destruye bosque seco y manglares y 3) la pérdida de vegetación en la ciudad, así como del valor de lo nativo.

Más allá de cuánto se gana o de cuánto reconocimiento reciben, tres jóvenes guayaquileños montaron emprendimientos para resolver estos problemas movidos por la convicción de hacer lo correcto. En el proceso, mejoran la calidad de vida de otras personas y aportan significativamente al ambiente. Su pasión, consciencia, conocimiento y capacidad de innovar no les permite detenerse; conoce su trabajo en este artículo.

Chechi Torres
Chechi. Foto: de su archivo personal.

1. Mingas por el mar, Chechi Torres

Chechi es una amante de los deportes acuáticos como el surf y el buceo. Pero cada vez que salía con su esposo a practicarlos, se encontraba con tarrinas y basura flotando en el agua. Por eso, al recibir la invitación a actuar de su amiga Isabel Romero, se unió al proyecto Mingas por el Mar para hacer limpieza de playas.

Más del 80% de los plásticos en los océanos no provienen de los turistas, sino de las ciudades, y llegan al mar a través de ríos y esteros. Ha logrado conformar 17 líderes locales activos a lo largo de la Costa para utilizar las mingas de limpieza como una herramienta para la educación ambiental, la investigación y el fomento de consumo responsable. Son más de 200 voluntarios que realizan alrededor de 170 mingas anuales a nivel nacional. Esto es un acto importante para luchar contra las islas de plástico que, en el mundo, son ya cinco veces más grandes que la superficie de Ecuador y siguen creciendo. También aportan a la reducción de microplásticos en la línea de marea. Visita la costa y únete a su labor.

Contacto: Info@mingasporelmar.org

Juan de Dios Morales
Juan de Dios en Cerro Blanco. Foto: CP

2. Wild GYE Initiative, Juan de Dios Morales

Luego de estudiar ecología y entender en Australia la funcionalidad de la biodiversidad en la sostenibilidad de las ciudades, Juan de Dios regresó a Guayaquil para aplicarlo.  Aunque es una de las ciudades más grandes del Ecuador, aún conserva una biodiversidad significativa, a lo que Juan de Dios denomina el «Yasuní guayaquileño». Año tras año, el área urbana se extiende como una mancha gris que destruye todo el verde que se atraviesa en su camino. Mediante el esfuerzo de la empresa privada y ONGs, se creó el Bosque Protector Cerro Blanco, un área de conservación junto a la ciudad, relevante para especies amenazadas como el mono capuchino, el papagayo de Guayaquil, las más de 200 aves, reptiles y hasta el ultimo jaguar de la ciudad.

Con ello funda Wild GYE Initiative, la cual busca promover la biodiversidad guayaquileña con el fin de incidir en medidas de desarrollo urbano en pro de la biodiversidad nativa. A través de la investigación científica y la integración turística del lugar, se difunde el conocimiento y se educa las viejas y nuevas generaciones. Su proyecto emblemático es el de cámaras trampa, con el cual se ha logrado visibilizar a 70 especies (anfibios, reptiles, aves, mamíferos) del bosque seco tropical. No te pierdas su trabajo.

Contacto: wildgyeinitiative@gmail.com

3. Fundación La Iguana, Andrea Fiallos

Si encontrar áreas verdes en la cuidad es difícil, identificar especies nativas es un reto aún mayor, ya que ésta ha sido reemplazada por cemento o por vegetación introducida. Esto afecta a la fauna y flora que depende de los ciclos locales para sostenerse. Andrea Fiallos creó la Fundación La Iguana para reverdecer las ciudades con árboles nativos en avenidas, calles y espacios públicos.

Para hacerlo realidad, ha creado su propio vivero con el cual puede abastecerse de árboles, pero que también se ha convertido en un espacio para inculcar la educación ambiental a niños de temprana edad. Además, ha fomentado el involucramiento de personas, comunidades, instituciones públicas y empresas privadas en la labor de reforestar y recuperar el entorno. Con esto favorece la mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático, reduce la contaminación ambiental y crea un hábitat natural para la fauna local. Si buscas árboles nativos, ya sabes dónde conseguirlos.

 

Espero que encuentres un mensaje a partir de las historias que te he compartido de estos ciudadanos como cualquiera de nosotros. A pesar de ser jóvenes, han marcado una diferencia con su tenacidad para trabajar en las cosas correctas, su convicción en la necesidad de innovar cómo hacemos ciudad y su entrega para hacer de este país un lugar mejor.

¿Tienes alguna iniciativa para compartir? Déjanos tu comentario abajo.

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